En ABH no trabajamos por horas facturables, ni por bolsas de tiempo, ni en función de otras variables subjetivas. Medimos en puntos el esfuerzo que exige cada trabajo y el valor que aporta.
Un punto es una hora perfecta de trabajo. Y perfecta no se refiere al trabajo, sino a la hora. Es una hora en condiciones ideales: máxima concentración, todos los recursos necesarios disponibles y preparados, y la capacidad de sacar de ese tiempo el máximo resultado posible. No es una hora de reloj (de esas que se van en correos, en interrupciones, en arrancar y parar), es una hora aprovechada hasta el final.
Por eso un punto no mide solo tiempo. Cuando te decimos que una tarea son ocho puntos, ahí va implícito tanto el trabajo que requiere hecho a máxima capacidad como el valor que ese trabajo aporta a tu sistema de comunicación y crecimiento. El punto es, a la vez, una unidad de tiempo bien empleado y una unidad de valor.
Las agencias suelen cobrarte de dos maneras, y las dos juegan en tu contra. O te facturan por horas (y entonces les conviene que el reloj corra) o te venden un paquete cerrado (y entonces les conviene entregar lo justo).
El punto rompe ese conflicto. Los puntos de una tarea se fijan antes de empezar, cuando la presupuestamos contigo. Y ese es el número que pagas, pase lo que pase de nuestro lado.
Si una tarea presupuestada en tres puntos termina costándonos siete horas reales por un error nuestro, esas horas de más corren de nuestra cuenta. Tu factura sigue siendo de tres puntos.
Es justo lo contrario de pagar por horas, donde cada hora de más, venga de donde venga, acaba en tu cuenta. Con nosotros, equivocarnos en el cálculo es problema nuestro, no tuyo. Tú pagas el trabajo acordado.
Todos nuestros servicios, Seed, Loop, Core y Neo, hablan la misma moneda: el punto.
Lo que cambia de un servicio a otro no es la unidad, es cómo se usa.
![]() Mentoría: los puntos a tu alcance en grupo
|
![]() Dirección continua: puntos repartidos mes a mes
|
![]() Proyecto cerrado: una bolsa de principio a fin
|
![]() Gobierno estratégico: puntos para decidir contigo
|
Da igual por dónde entres a trabajar con nosotros: siempre sabes en qué unidad se mide tu trabajo.
Una tarea nunca supera un puñado de puntos. Cuando algo es demasiado grande, no lo metemos en un solo bloque opaco: lo partimos en piezas pequeñas y medibles. Así nada queda escondido, ves cada parte por separado y el riesgo nunca se concentra en un saco gigante imposible de seguir.
|
1
|
2
|
3
|
5
|
8
|
|
Transparencia
Detrás de cada trabajo hay un número de puntos, y ese número refleja esfuerzo real. Sabes exactamente qué estás pagando. |
Previsibilidad
Medimos cada trabajo antes de ponerlo en marcha. Si las prioridades cambian, lo reordenamos contigo, no a tu costa. |
Es la diferencia entre una factura que entiendes y una que solo aceptas.
El número que te decimos al principio es el que pagas al final.
Lo definimos contigo al principio, dentro de la hoja de ruta. De ahí sale el número de puntos. Nada se pone en marcha sin que tengas claro el alcance.
Sí, y esa es justo la ventaja de medir en puntos. Puedes mover, ampliar o recortar sin rehacer el acuerdo entero.
Es la referencia. Un punto equivale a una hora perfecta de trabajo. Hay tareas que salen algo por debajo y otras algo por encima, pero la unidad con la que hablamos y planificamos contigo es siempre la misma.
Porque usamos una escala de números crecientes (1, 2, 3, 5, 8) que obliga a partir lo que es demasiado grande. Si una tarea pide más de ocho puntos, la dividimos en partes más pequeñas. Cuanto mayor es algo, más fácil es que esconda riesgo, así que preferimos piezas que se pueden ver y seguir una a una.
Si has llegado hasta aquí desde una propuesta, ya tienes el contexto que te faltaba. Y si todavía estás explorando, el punto resume bien nuestra manera de trabajar: aquí sabes lo que pagas y por qué.
Habla con nosotros